Muchas
pueden ser las causas por las que un emprendimiento fracasa o se enfrenta a un
tropiezo importante, pero siempre tienen la misma raíz:
La improvisación.
Improvisar significa realizar algo
sin haberlo preparado con anterioridad
Y
este error puede costar muy caro.
Los problemas ocurren porque, en general, cuando un emprendedor empieza con su proyecto no se detiene a planificarlo integralmente.
En la etapa de la planificación poco importa si la empresa es chica o grande: aunque las exigencias sean distintas, los movimientos y determinaciones son exactamente los mismos.
Para desarrollar una Pyme o microemprendimiento hay que poder llevar a cabo tareas básicas de análisis que le permitirán al emprendedor clarificar y organizar todo el trabajo por venir, además de prevenir futuros traspiés.
Analizar el mercado, ser creativo y capaz de asociarse con otros emprendedores, capacitarse para que la firma funcione de manera organizada y delegar las funciones para las que no está preparado son algunas de las claves para comenzar.
Además, el emprendedor debe generar un plan de marketing, aprender a comunicar y mostrar una imagen positiva de la empresa, que incluye cumplir con las leyes y ordenanzas vigentes.
Pero lo primero que debe hacer el emprendedor es planificar el proyecto lo más acabadamente posible para poder crecer.
Por
Leo Socolovsky
Fracaso
no significa que debemos echarnos atrás
Significa que tenemos que luchar con mayor ahínco y tenemos buenas razones para empezar de nuevo.
Significa que tenemos que luchar con mayor ahínco y tenemos buenas razones para empezar de nuevo.
Fracaso
no significa que jamás lograremos nuestras metas
Significa que tardaremos un poco más en alcanzarlas.
Significa que tardaremos un poco más en alcanzarlas.